Lo que no se puede decir es que no es un hombre astuto. Porque llega Rajoy a testificar al juicio de la Kitchen y consciente de la hilaridad que provocan sus tautologías y sus hallazgos, y entonces le regala al respetable una de esas perlas marianas que deslumbra a los cronistas. "Yo me llamo Mariano Rajoy y luego los demás me llaman como quieren". Pero eso no es lo sustancioso de su declaración en un juicio donde se dirimen graves asuntos, como es una posible operación parapolicial para espiar a un delincuente y sustraerle el material comprometedor que supuestamente guardaba. Yo no lo había oído hasta hoy defender con tal rotundidad a su cúpula de Interior y que la Kitchen no es más que una normal operación policial para investigar a un tipo que, aunque fuera su amigo, no es trigo limpio.Esto es lo sustancioso, lo otro lo deslumbrado y lo que a mí me parece desquiciado es querer, también esta vez, convertir en protagonista a la jueza. Pero ahí tienes a la famélica legión, que tampoco le gusta esta juez. No gusta la instrucción, ni tampoco vista, como no gusta el trabajo de Supremo ni de la Audiencia Nacional ni de la juez Biedma ni de Peinado ni de ninguno, bueno la de la Dana esa sí que gusta, pero será la única. Qué digo yo… a ver si lo que no les gusta es la justicia.