De la vitrina de regalos que Miguel Sebastián hizo instalar en su ministerio me habló John Müller el viernes en la Brújula. Claro, Sebastián era consciente de que los regalos que le hacían en sus viajes oficiales pertenecían al Estado español. Me parecía que lo suyo era de una ejemplaridad muy comprometedora para aquellos ministros que se atrevieran a quedarse con las dádivas. Este fin de semana me sorprendió que lo contara en un artículo en eldiario.es.. Te juro de verdad que se trataba de una artículo que denunciaba la perfidia de Zapatero. Un artículo a la contra, artículo crítico. Pues parece que no… que quería defenderlo… ¿y entonces por qué cuenta que él tuvo la convicción moral de que no había que quedarse los regalos?Un investigado está definitivamente acabado cuando quienes incluso quieres aliviar su situación no hacen más que agravarla. Con defensores como Sebastián, Zapatero debería confiar ante en la clemencia que en la Justicia. Pero además, ¿quién dice que esas joyas proceden de regalos en viajes oficiales?Lo digo porque aún si ahora se pretenden justificar así las esmeraldas de Zambia, habrá que recordar que lo primero que se nos dijo fue una mentira: que apenas costaba el conjunto 30mil euros y era la herencia de Sonsoles. Mintió, con lo cual sabia que su origen era ilícito. Que ahora no finjan que todo es perfectamente natural.