Hace unos tres mil años llegaron a Nueva Caledonia los primeros seres humanos. La fauna que encontraron allí era mucho más diversa que la actual, y la extinción de muchas de aquellas especies puede atribuirse a la colonización humana. Las aves, en particular, presentaban una gran diversidad. Sin contar los pájaros —un grupo todavía poco estudiado—, entre las aves endémicas que desaparecieron había dos especies de azores de distinto tamaño, dos especies de palomas, un calamón de gran tamaño —probablemente incapaz de volar—, una lechuza y un megapodio, la mayor especie conocida de este grupo.
Nuestra protagonista de hoy es Sylviornis, un ave no voladora de gran tamaño que alcanzaba 1,70 metros desde la punta del pico hasta el extremo de la cola, medía entre 80 centímetros y 1,60 metros de altura y pesaba alrededor de 30 o 40 kilos.